Hoy me ha llegado por dos veces y dos vías diferentes la noticia de que este año tenemos admitidos para cursar los estudios de Filología Clásica en la Facultat de Filologia, Etc., un número de 46 alumnos y 36 en espera. Indudablemente éste es el fruto del trabajo bien hecho por parte de los profesores de Secundaria, tan denostados y poco valorados por la sociedad, por los propios compañeros de trabajo de otras especialidades, por no decir por determinadas personas de la propia Universidad, a veces con razón, pero a veces sin razón.
Como en todos los oficios, existen en esto de la docencia trabajadores buenos y trabajadores malos, y en la Enseñanza Secundaria existen profesores de todos los colores. No nos engañemos. Unos que saben lo que toca y no van más allá, pero que rinden mucho pedagógicamente, otros que saben poco y tienen ganas de menos, otros que saben mucho pero no saben comunicar ni enseñar, y otros que saben mucho y saben enseñar muy bien. Pues venga, como también ocurre en la Universidad: ¿para qué vamos a engañarnos? Que no todo lo que lleva el adjetivo de universitario es super chupi guai.
Yo creo que la Universidad, y en concreto, el departamento de Filología Clásica, de la Universitat de València, debe(ría) quitarse el sombrero ante el fruto que ha dado este año el trabajo de los profesores de Instituto, porque gracias al trabajo forjado en lucha contra todos los elementos de la sociedad y la administración, hemos sido capaces (me incluyo yo también no por orgullo, sino porque me toca) de motivar a los alumnos para que comprendan que estudiar Filología Clásica es algo no menos importante que estudiar otras carreras universitarias, que es factible y que se puede vivir de esto. También hay que felicitar a los profesores de Instituto porque gracias a ellos se llenan este año las aulas de la Filología Clásica y los profesores de la Universidad tendrán trabajo (que esto parece feo decirlo, pero es que es la verdad).
Gracias al trabajo hecho en Sagunto, gracias a los grupos de teatro clásico y gracias al trabajo día a día, en solitario, de los profesores de latín y griego, en unos claustros de instituto y al mando de unas juntas directivas que van a por nosotros. Gracias a todos por vuestro esfuerzo. Y gracias a los alumnos por ser valientes.
Ahora es el turno de los profesores de la Universidad.
Gracias al trabajo hecho en Sagunto, gracias a los grupos de teatro clásico y gracias al trabajo día a día, en solitario, de los profesores de latín y griego, en unos claustros de instituto y al mando de unas juntas directivas que van a por nosotros. Gracias a todos por vuestro esfuerzo. Y gracias a los alumnos por ser valientes.
Ahora es el turno de los profesores de la Universidad.